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Doctor Internet, ¿qué me pasa?
Una acción en la comunicación online cuando el acceso no es por ocio y que merece ser estudiada detenidamente, es la realización de consultas de salud en sitios web que hacen referencia a patologías de todo tipo y recomendaciones médicas en general.
Conscientes de ello, el Grupo de Investigación de Farmacología Social de la Universidad de Alcalá, realizó recientemente un estudio sobre el uso de Internet para temas de salud entre las más de 29.500 personas que conforman el alumnado y personal docente y administrativo del campus.
Tras analizar todas las respuestas hechas llegar de forma personalizada mediante links para ser fácilmente respondidas vía online, se llegaron a conclusiones muy interesantes, como que una de cada seis personas acuden a Internet antes de visitar a su médico, mientras que una de cada cuatro realizan las consultas tras acudir al médico para contrastar la información recibida en el centro de salud.
Muchas veces, la información médica consultada en Internet, lejos de tranquilizarnos, nos crea ansiedad, pues no todos los sitios aportan información fiable, y las que sí, exponen un amplio abanico de opciones, y nuestra tendencia de quedarnos con lo peor en estos casos nos aflige. Aún así, el 73% de los usuarios han quedado satisfechos con la información obtenida en las tres primeras páginas consultadas. Algo a dejar claro es que, para los encuestados, la opinión del médico prevalece sobre la obtenida en la Red, y esta última es sólo tenida en cuenta como complemento de la primera.
En un mundo virtual donde los hombres son mayoría, las mujeres, sin embargo, son las que más consultan cuestiones de salud, y no sólo para ellas, sino para familiares y amigos.
En general, los internautas tienen una actitud poco 2.0 cuando está la salud por medio, pues aunque muchos consultan, pocos participan en redes sociales, foros, chats o blogs vinculados con este tema: sólo el 14,1%
Comprendo la opinión negativa de tantos y tantos médicos hacia Internet por motivos como que predispone negativamente al paciente antes de ir a consulta y a creerse -el paciente- médico aficionado con la propensión de automedicación consiguiente. Pero entre esta opinión de profesionales de la salud y la pretensión arrogante de que los pacientes eviten hablar de salud si no es con un médico delante, hay un término medio. Hay que educar a los pacientes sobre cómo buscar y abordar contenidos de salud en Internet, pues mal entendidos, los contenidos pueden ser peligrosos (automedicación, ansiedad sin fundamento, autodiagnóstico erróneo, etc.) o una buena herramienta complementaria. Pero también los médicos deben saber que permitir al paciente saber más sobre su cuerpo ayuda en el terreno de la prevención. El cuerpo humano no es algo de lo que podamos desprendernos, y debemos conocernos por dentro mucho más de lo que hacemos, y para ello, los médicos han de ahondar más en la información que nos prestan, aunque ahí entra la calidad de la sanidad pública en según qué países, y ése es un debate que no viene el caso.