Marketing y Estrategia en Internet

Caos e Internet

20 enero, 2012 | | Comentar »

Una de las acepciones de la palabra caos para la RAE es “confusión, desorden”. A pesar de la búsqueda de orden y equilibrio que pretendemos en todo lo que hacemos, el desorden también va adjunto a la naturaleza humana. El caos resulta muchas veces necesario para empezar de nuevo y ordenar perfectamente lo que antes estaba a medio hacer. A veces en la vida nos vemos en la circunstancia de un rato de locura como manera de resetearlo todo y comenzar de nuevo, desde cero, con calma y paso a paso.

El caos es positivo en circunstancias creativas. El desorden es un buen aliado cuando queremos ver donde otros no ven. Desaprender ciertas reglas provoca ratos de inocencia en la percepción de la realidad; observando el entorno más allá de los prejuicios, descubrimos ideas fantásticas, distintas, un ejercicio básico cuando buscamos, por ejemplo, arte o innovación.

Caos e Internet

El desorden entendido en determinados contextos, despierta la curiosidad humana, invita al juego, la investigación y otros instintos humanos que convienen tener en forma, e Internet ha sido un gimnasio para ello. Seamos francos: Internet ha triunfado, en gran parte, por ser caótico desde sus inicios. Una cantidad ingente de usuarios de todo el mundo se ha quejado amargamente de los continuos cambios en la utilidades de Facebook por buscar un mayor orden sin renunciar a la diversidad, pero esos mismos que se quejan no dejan de dar oportunidades a esta red y continúan apostando por ella. Nadie lo reconoce, pero en la búsqueda de aplicaciones y escudriñar más allá de lo que tenemos a simple vista, también hay placer.

Abogo por la usabilidad, la eficiencia en la muestra de información, la optimización de los tantos y tantos procesos que se pueden hacer en la Red, el ahorro de tiempo para las tareas más engorrosas como realizar trámites online con la administración pública, sitios web con una correcta estructura de contenidos… Pero no olvidemos que a veces el tener todo a un clic, sobre todo en determinados sitios web con un perfil más ocioso como tantas redes sociales horizontales, aburre, y el aburrimiento de un usuario es lo peor que nos puede pasar. Insisto: dentro del orden general recomendado en una presencia web, conviene abrir estratégicamente un espacio al juego, a lo imprevisto.


La dictadura de los algoritmos

22 noviembre, 2011 | , | Comentar »

Mark Zuckerberg, creador de Facebook, dijo a un periodista: “Saber que una ardilla se muere en tu jardín puede ser más relevante en este momento para tus intereses que saber que muere gente en África”. Con esa idea sobre la relevancia de contenidos en Internet, empezó el activista político Eli Pariser el pasado mes de marzo una de las charlas más impactantes que he visto en el marco de TED.

En su discurso, Pariser hace una advertencia sobre la forma en la que los algoritmos personalizan la información que se nos muestra cuando hacemos una búsqueda en Google o miramos la actividad de nuestro muro en Facebook. Para ello se basa en lo que denomina “La burbuja de filtros”. Estos algoritmos exhiben lo que cree que queremos ver, y para ello, discrimina gran parte de una información global que quizás contenga datos que sí queremos consultar, y que sin embargo, nunca nos llegarán, o no en el momento adecuado, perdiendo así el usuario una visión en conjunto y más democrática de aquel concepto por el que está interesado.

Por ejemplo, Google tiene en cuenta hasta 57 filtros que personalizan los resultados de búsqueda al usuario -qué ordenador tiene, qué navegador usa, desde dónde hace la búsqueda, etc.-, lo que se traduce en que no todos vemos lo mismo aunque hagamos búsquedas idénticas.

Pariser compara estos algoritmos con lo que en la web 1.0 eran los editores de contenidos, incluso los pone en peor lugar, pues asegura que estos robots carecen de valores que los primeros sí tenían, y aconseja a los programadores dotarlos de una responsabilidad cívica, ampliando la libertad de la que actualmente disponemos los internautas a la hora de decidir acerca de qué contenidos queremos que nos llegue.